Tu bebé dormía fenomenal y, de repente, alrededor de los 4 meses, empieza a despertarse cada hora o dos. No estás haciendo nada mal. Se llama regresión del sueño de los 4 meses y es una de las fases más agotadoras para las familias. La buena noticia: es temporal, tiene explicación científica y se puede manejar.
¿Qué es exactamente la regresión de los 4 meses?
A diferencia de otras regresiones que son temporales, la de los 4 meses marca un cambio permanente en la arquitectura del sueño de tu bebé. Hasta ahora, tu hijo pasaba directamente del estado despierto al sueño profundo. A partir de los 4 meses, su cerebro madura y empieza a tener ciclos de sueño como los adultos: sueño ligero, sueño profundo y fases REM.
Esto significa que entre cada ciclo (que dura unos 40-50 minutos) hay un microdespertar. Los adultos nos recolocamos y seguimos durmiendo sin darnos cuenta. Tu bebé, en cambio, todavía no sabe volver a dormirse solo y necesita la misma ayuda que tuvo para conciliar el sueño la primera vez.
Señales de que estás en plena regresión
No todos los bebés la manifiestan igual, pero estas son las señales más habituales:
- Despertares frecuentes: pasa de dormir tramos largos a despertarse cada 1-2 horas
- Siestas más cortas: se despierta a los 30-40 minutos (un solo ciclo)
- Dificultad para dormirse: tarda más en conciliar el sueño o necesita más ayuda
- Mayor irritabilidad: está más inquieto y demandante durante el día
- Cambios en el apetito: puede pedir más tomas nocturnas por búsqueda de consuelo
¿Cuánto dura la regresión del sueño?
La fase aguda suele durar entre 2 y 6 semanas. Sin embargo, como se trata de un cambio madurativo (no de una fase pasajera como la dentición), las estrategias que uses durante este periodo marcarán la diferencia a largo plazo.
Si durante la regresión introduces muchas "ayudas nuevas" para que duerma (mecerlo durante horas, llevarlo a tu cama cuando antes no lo hacías), es posible que esas asociaciones se mantengan después. No pasa nada si lo haces — haz lo que necesites para sobrevivir — pero conviene ser consciente de ello.
Cómo ayudar a tu bebé a superar esta etapa
No existe una fórmula mágica, pero estas estrategias son las que mejor funcionan según mi experiencia con cientos de familias:
- Mantén la rutina de sueño: ahora más que nunca, la previsibilidad es tu mejor aliada. Baño, pijama, cuento, despedida.
- Oscuridad total: con los nuevos ciclos de sueño ligero, cualquier estímulo de luz puede despertarle. Cortinas opacas si es necesario.
- Respeta las ventanas de sueño: a los 4 meses, la ventana ideal es de 1,5-2,5 horas. Un bebé pasado de sueño es mucho más difícil de dormir.
- Ofrece consuelo progresivo: cuando se despierte, dale un momento antes de intervenir. A veces hace ruiditos pero se vuelve a dormir.
- Cuida tu descanso: turnarse con la pareja, pedir ayuda a la familia, dormir cuando el bebé duerme. No puedes cuidar bien si estás al límite.
Errores frecuentes que alargan la regresión
- Eliminar siestas pensando que así dormirá más de noche — produce el efecto contrario
- Cambiar constantemente de estrategia cada noche — la consistencia es clave
- Iniciar un sleep training duro en plena regresión — el bebé está en una fase de adaptación y necesita apoyo
- Compararse con otros bebés — cada niño tiene su ritmo y su temperamento
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si han pasado más de 6 semanas y la situación no mejora, o si sientes que la falta de sueño está afectando tu salud mental o tu relación de pareja, es un buen momento para pedir ayuda. Un plan personalizado puede marcar la diferencia entre semanas de más sufrimiento y una mejora en pocos días.
Como coach del sueño, trabajo con familias en esta situación cada semana. No hay juicio, no hay "dejar llorar", solo un plan que funcione para tu familia concreta.
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